Más rápido de lo que somos capaces de imaginar. Afortunadamente. El ser humano sigue deseando lo mismo, pero cambia el cómo lo desea. Nos vamos sofisticando. Un buen ejemplo es la búsqueda del amor. El amor que buscamos las mujeres ya no tiene nada que ver con el de Cenicienta. Y si todavía se asemeja en algo a la persecución de un príncipe azul, es porque, o todavia somos muy jóvenes, o muy poco preparadas (ambas limitaciones quedarán pronto e irremediablemente superadas con o sin cicatrices).

En “Violetas para Olivia”, las cuatro mujeres tienen el privilegio de vivir una apasionante historia de amor. Solo una de ellas llega a comprender que las elecciones de todas ellas han sido manipuladas. Su educación, el momento histórico y la herencia invisible que todos los seres humanos cargamos, han condicionado sus pasiones. ¿Es posible ser feliz si no elegimos realmente en libertad? ¿Y es posible elegir libremente si no entendemos que una pareja es solo un compañero de viaje, un igual con el que compartir la vida?
 
Julia Montejo